fbpx

El olivar de alta densidad sostenible, un sistema de producción eficiente

Publicado el 05 de agosto de 2019.

El olivar de alta densidad sostenible, un sistema de producción eficiente

La superficie mundial destinada a la plantación de olivo continúa aumentando. En 2018, en todo el planeta, había más de 11 millones de hectáreas dedicadas a la plantación de este cultivo. 2,6 millones de ellas se sitúan en nuestro país.

Plantaciones de olivar efectivas

En España, el sistema tradicional de cultivo del olivo sigue siendo el predominante, representando más del 75% del total. Mientras que el olivar superintensivo supone el 2%. Sin embargo, durante los últimos años, el crecimiento de esta nueva forma de cultivo está experimentando un aumento espectacular.

A pesar de que el coste de implantación de las plantaciones de olivar superintensivo es más elevado (unos 6.000 €/ha), la amortización es mucho mayor, ya que la mecanización de las tareas permite que los costes de recolección se rebajen hasta en un 50%. Este sistema permite plantar 2.500 olivos por hectárea, llegando a recolectar hasta 12.000 kilos de aceituna.

El olivar superintensivo, algunos datos

Según un estudio llevado a cabo en la Universidad Politécnica de Cartagena, “La alta eficiencia productiva del cultivo en seto posibilita un menor consumo de agua y nutrientes, así como un contenido graso más elevado en el fruto”. Además de resaltar que “Los cultivos de olivar en seto posibilitan anticipar la recolección de la oliva, mejorando sus propiedades organolépticas”.

En Andalucía, las plantaciones de olivar en seto están en torno a 1.600.000 ha, con una recolección de hasta 1.300.000 toneladas. Por su parte, en Córdoba, la cifra en 2018 se situaba en 358.915 hectáreas plantadas.

A nivel mundial, el crecimiento del olivar superintensivo es aún mayor. A día de hoy, ya supone el 5% de las plantaciones totales de olivo. Países como Túnez, Arabia Saudí o Emiratos Árabes, han comenzado a desarrollar este tipo de cultivos, a pesar de no ser zonas habituales en las que se hacía con anterioridad. De hecho, es en Túnez donde podemos encontrar la mayor finca de olivar del mundo, con una extensión de 18.000 hectáreas. Mientras que la mayor finca de olivar superintensivo del mundo se halla en Arabia Saudí con 7.335 hectáreas.

Según el consultor estratégico Juan Vilar, la llegada de estos nuevos países ha supuesto un cambio importante, provocando que los precios bajen y haciendo que el olivar español se resienta. Por ello, establece “Hay que buscar la competitividad de distinta forma y a otro nivel. Hay distintas estrategias para continuar siendo líderes, pero una de las más rentables es apostar por la excelencia. Buscar la singularización de nuestros aceites. No hay otro camino”.

El futuro del olivar

Ante esta situación hay una pregunta que se hacen la mayoría de agricultores: ¿cuál será el futuro del olivar? Según recoge un artículo de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), se estima que para 2030 el olivar tradicional ocupe una superficie del 55% del total mundial, mientras que los sistemas intensivos alcanzarán el 22% y los superintensivos el 23%. Por tanto, todo parece apuntar a que, en un futuro, el olivar tradicional irá perdiendo importancia de forma progresiva en favor del intensivo y superintensivo.

Ante esta situación, las explotaciones olivareras deberán ir adaptándose, poco a poco, a estos cambios que les permitan mejorar y modernizar las labores agrícolas y obtener mayor rentabilidad de sus cultivos. Para ello será necesario contar con ayudas económicas que posibiliten realizar las inversiones iniciales, así como asegurar la viabilidad y sostenibilidad de los nuevos proyectos. Siempre respetando y haciendo convivir las nuevas explotaciones mecanizadas con los sistemas de olivar tradicionales.


Deja un comentario