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Poda del Almendro

Cada tipo de árbol o cultivo presenta unas características concretas que se han de tener en cuenta para sacar el mayor partido a la producción de su fruto: condiciones de clima, regadío o poda que es imprescindible conocer para que el crecimiento de la plantación sea óptimo.

En el caso del almendro, se trata de un tipo de árbol muy cultivado en España, donde la producción de almendra supera las 63 toneladas al año. Por ello, existen grandes especialistas en el cultivo y la poda del almendro, que han perfeccionado las técnicas para elevar la producción y obtener una fruta de mayor calidad año a año.

Dentro de todo el proceso de cultivo de la almendra, quizá la poda del almendro es uno de los momentos más importantes: dependiendo del tipo de poda, de si se ha elegido bien la época para la poda del almendro y de si se realiza correctamente, se podrá hablar de árboles sanos y ricos o de ejemplares pobres y enfermos.

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La poda: necesaria en todos los casos

Antes de entrar en precisiones sobre la poda del almendro, es preciso entender por qué es necesario llevar a cabo esta tarea en los árboles que se cultivan.

Podar no solo es una necesidad desde el punto de vista de la producción, sino que es un beneficio claro para los árboles. Cuando se poda, se eliminan ramificaciones excesivas que le quitan fuerza al ejemplar, se corrige su “postura” y se le ofrece la oportunidad de crecer de un modo más equilibrado.

Hay que pensar que la mejora en la calidad y la cantidad de la producción es una consecuencia del buen estado del árbol gracias a la poda, y no que se poda el árbol a toda costa para producir más.

Tipos de poda del almendro

Hay, básicamente, cuatro tipos de poda fundamental para el almendro. Cada una de ellas corresponde a un objetivo o al momento en el que se encuentran los árboles cuando se realiza. Así, podemos hablar de poda de formación, poda de fructificación, poda de restauración y poda en verde.

Poda de formación

Como su propio nombre indica, la poda de formación se realiza cuando el árbol es joven y el objetivo es que este adquiera una forma adecuada tanto para crecer de manera equilibrada como para que luego resulte sencillo recoger la almendra en el momento en el que los frutos ya estén en su punto.

Generalmente, la plantación de un almendro comienza con un pequeño ejemplar o gracias a que alguien nos ha cedido un vástago. Sea como sea, es preciso controlar muy bien el crecimiento del ejemplar durante los primeros años.

Aproximadamente serán cuatro temporadas en las que habrá que llevar a cabo esta poda de formación y en ellas se irá ayudando al árbol a crear una estructura consistente en disponer de fuertes y gruesas ramas principales. Además, a partir del segundo año se empezará a construir la estructura de ramas secundarias para que el árbol tenga suficientes “arterias” para producir una buena cantidad de fruto.

Poda de fructificación

Una vez que ya han pasado las primeras cuatro temporadas y el árbol está en todo su apogeo de producción, el tipo de poda del almendro cambia. En este caso, cada año habrá que eliminar chupones, eliminar prolongaciones y retirar ramas muertas o débiles para que las ramas secundarias sigan acumulando fuerza y resultando eficaces en la producción de almendra.

En este tipo de poda hay que tener un cuidado especial por mantener el equilibro en todo el árbol para que todas las ramas secundarias sigan igual de fuertes y poder alargar la productividad del árbol todo lo posible sin agotarlo o que alguna de sus ramificaciones sufran más que otras.

Poda de restauración

Con el paso del tiempo, el almendro irá perdiendo fuerza por el progresivo envejecimiento de sus ramas. Esto quiere decir que ha llegado la hora de hacer una poda de restauración para así reiniciar el ciclo de producción del árbol y gozar de unas almendras de calidad en sucesivas campañas de recogida.

Este tipo de podas no siempre son necesarias o útiles: más bien resultan imprescindibles cuando el árbol está enfermo o no se ha cuidado de la mejor manera y ya no aguanta bien el crecimiento de sus frutos. Además, si el árbol tiene unas ramas principales muy gruesas, probablemente el resultado de esta poda, que es muy agresiva, sea que el árbol acabe muriendo. En estos casos será mejor sustituir el ejemplar por un almendro joven.

Pero si se dan las condiciones y se puede proceder con una poda de restauración, esta consiste en dejar solamente las ramas principales del árbol con una longitud máxima de medio metro. De esta manera se asegura que el almendro vuelva a crecer y a ramificarse poco a poco para dar excelentes almendras.

Poda en verde

La poda en verde se realiza justo después del proceso de floración y la recogida del fruto, sobre los meses de mayo y junio, y en ella solamente se clarean los brotes que han crecido y se han desarrollado ese año. El objetivo de eliminar la mayoría de estos nuevos brotes es similar a las otras podas: no permitir una ramificación excesiva para que el ejemplar no pierda fuerza.

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Poda Almendro Superintensivo

¿Cuál es la época para la poda del almendro?

La poda del almendro tiene una época concreta para hacerla y evitar así que el árbol sufra demasiado o incluso pueda llegar a morir. Precisamente por ello hay que aprovechar los momentos en los que los almendros están “dormidos” para llevar a cabo la poda. Esto quiere decir que se aprovechará la época en la que los ejemplares no están creciendo ni por supuesto en floración, ya que eso sería un error fatal, pues el árbol tendría que gastar el doble de energía para seguir creciendo y recuperarse de la poda.

Esa época de descanso del almendro coincide con el principio del otoño o el final del invierno. De esta manera el agricultor se asegura que el árbol no tendrá que sufrir heladas que puedan perjudicarlo y que estará completamente recuperado al inicio de la primavera, que es cuando las flores empiezan a surgir y se convertirán poco a poco en almendras.

Otros consejos para realizar la poda del almendro

Aunque todos los detalles principales sobre la poda del almendro ya han quedado reflejados, hay otros breves consejos que se tienen que tener en cuenta para que el proceso de poda sea perfecto.

Pedir asesoramiento

Es frustrante dedicar varios años a cuidar un árbol que al final no cumple las expectativas de producción. En la mayoría de ocasiones esto ocurre por una mala acción en las podas que se han realizado sobre los almendros.

Ante cualquier duda, conviene consultar a alguien con más experiencia o incluso pedir ayuda a algún agricultor experto para no cometer errores, sobre todo en los primeros momentos, que son los más delicados.

Utilizar herramientas adecuadas

Otro asunto de vital interés es utilizar herramientas adecuadas y en buenas condiciones cuando se vaya a realizar la poda. Nada de utilizar una sierra cualquier o las tijeras multiusos: los cortes deben ser limpios, y nada mejor que unas buenas tijeras de poda para lograrlo.

No descuidar los árboles

Aunque el crecimiento es lento, cada pequeño cambio cuenta, por eso conviene no quitar ojo a los almendros y realizar revisiones puntuales a sus ramas para comprobar que todo se encuentra en perfectas condiciones.

Dejar un almendro a su suerte un par de años y luego querer que produzca almendras al 100% de su capacidad es prácticamente imposible.

Bernardo Muñoz

Bernardo Muñoz

Responsable de Marketing y comunicación en CBH, apasionado del marketing digital y pequeño agricultor. Aprendiendo y compartiendo cada día

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