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Mosca del olivo

Entre las plagas de mayor importancia en los olivares, sin duda se encuentra la mosca del olivo, la cual determina la calidad y cantidad de los frutos que se producen en las zonas de cultivo. Junto a la polilla y cochinilla del olivo, conforman el trío de plagas primarias de los olivares.

Conocida científicamente con el nombre de Batrocera oleae, este insecto se alimenta de los frutos de olivo Olea europaea. Es capaz de procrear tres generaciones al año y pasa el invierno en un medio subterráneo en forma de pupa.

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En las últimas décadas se han propiciado las condiciones de campo perfectas, para la proliferación de esta importante plaga en los olivares.

Descripción de la mosca del olivo

Esta plaga es un insecto del orden Diptera (al igual que la mosca doméstica), caracterizada por poseer sólo un par de alas, como las moscas, mosquitos y tábanos, entre otros insectos menos conocidos. En su estado larva es cuando se alimenta de la pulpa de aceitunas (el fruto del olivo).

En su estadio de pupa, pasa la mayoría del invierno generalmente bajo la tierra. En cambio, los adultos emergen en primavera (desde abril hasta mayo). Una vez fecundadas, las hembras ponen sus huevos en los frutos que estén a medio término, es decir, ni muy verdes ni muy maduros.

Transcurren unas 3 a 4 semanas, desde la puesta del huevo hasta el final del período larvario, para que se transforme a pupa en el interior del fruto y este caiga al suelo. Allí, la larva pasa a pupa y continúa su desarrollo bajo la tierra.

Este ciclo puede producir hasta tres generaciones al año, siendo la última la más perjudicial. Hay que recordar, que su único alimento es el fruto del olivo.

Estas moscas son muy comunes en zonas con veranos calurosos y secos, por lo que la intensidad del ataque de esta plaga depende de las condiciones climáticas y el manejo agronómico del cultivo.

Huevos mosca del olivo
Huevos de la mosca del olivo

Daños que produce la mosca del olivo

Los efectos de la plaga Batrocera oleae en los cultivos de olivo, específicamente en sus frutos, se clasifican en daños directos e indirectos.

Entre los daños directos, están la picadura de la aceituna (visible a simple vista) y la apertura de diminutos corredores o galerías por las larvas, que penetran la pulpa del fruto mientras se alimentan.

Estos daños inciden enormemente, en la cantidad de frutos sanos para la producción de aceitunas de mesa o para producción de aceite de oliva, disminuyendo el peso y rendimiento de la producción. Y es que puede representar hasta un 30% de pérdida por cosecha.

Entre los daños indirectos, se incluyen afecciones producidas por hongos y bacterias que consiguen condiciones propicias para infectar los frutos, a través de las galerías abiertas por las moscas. Estos frutos se acidifican y se crean malos olores que inciden negativamente en su sabor.

orificio salida mosca del olivo
Orificio de salida de la mosca

Tratamientos contra la mosca del olivo

Para combatir la mosca del olivo, es preciso implantar algunas medidas de control de plagas en el manejo agronómico del olivar. La supervisión mediante la observación permanente del cultivo, es clave para la detección y aplicación oportuna de las estrategias de erradicación.

Existen diversos tratamientos preventivos, orientados fundamentalmente a evitar la proliferación de los adultos y son los que más se aplican en la agricultura convencional.

En los sistemas bajo agricultura tradicional, al momento de detectar una incidencia de frutos picados (que no supere el 2%), puede llevarse a cabo un tratamiento con cebo control. Este cebo consiste, en la mezcla de una masa atrayente con un insecticida permitido.

En este caso, el cebo se distribuye uniformemente en el 25% de la superficie del cultivo. De esta manera, se atrae la mosca a un alimento envenenado y se disminuye la población de la plaga en el cultivo.

Si la detección de los frutos picados alcanza el 8%, este tratamiento es necesario ampliarlo hacia el 100% de la superficie de cultivo, con el objetivo de procurar la eliminación de todos los adultos y larvas más pequeñas.

En la agricultura ecológica tambiénse realizan trampeos masivos para la captura de adultos, utilizando botellas plásticas con fosfato biamónico o cartones embebidos de deltametrina, con feromona de mosca del olivo y carbonato amónico como atrayentes.

En las últimas décadas, se vienen impulsando los estudios científicos con hongos y bacterias, dirigidos sobre todo a la generación de tratamientos integrados o la lucha biológica contra la mosca del olivo. Aunque los avances han sido lentos, es mucho lo que se ha logrado al respecto.

Al momento, se tienen identificadas una gran diversidad de especies asociadas a las poblaciones de moscas del olivo y que actúan sobre éstas como hospederas o depredadoras. En esta fauna asociada, destaca el potencial para su uso como control biológico en las zonas de cultivo.

Algunas estrategias para el control de la mosca del olivo

Son muchas las estrategias que se pueden activar para mejorar la producción en los olivares y prevenir o combatir con eficiencia los ataques de mosca del olivo. Entre ellas, la más importante es la selección de las variedades menos atractivas para esta plaga.

En caso de que tengas establecida una variedad determinada y esta sea sensible al ataque de esta particular plaga, debes adelantar la recolección de los frutos para que disminuir el porcentaje de pérdidas por picaduras y galerías. Esto además, te permite garantizar un mejor aprovechamiento del aceite.

Considera la posibilidad de eliminar en primavera todos los frutos de los árboles, de esta manera previenes el pico de infestación que siempre ocurre en esta estación. Complementa esta acción, con la instalación de un cebo envenenado para disminuir la población de adultos en tu zona.

Al utilizar insecticidas, selecciona los que sean de menor impacto ambiental y mantente actualizado en los avances científicos, respecto a los métodos de control integrado o biológico. Así, puedes transformar tu sistema agronómico en un sistema de producción sostenible.

Una vez finalice el invierno, implanta acciones que te permitan destruir las pupas presentes en el suelo. De esta manera, disminuirás significativamente la cantidad de individuos que emergerán como adultos.

Bernardo Muñoz

Bernardo Muñoz

Responsable de Marketing y comunicación en CBH, apasionado del marketing digital y pequeño agricultor. Aprendiendo y compartiendo cada día

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