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Fertilización agrícola

Los fertilizantes son sustancias orgánicas o inorgánicas cuya función es mejorar la calidad y rendimiento del suelo, lo que se traducirá en una mejor cosecha. Es decir, se obtendrán productos de mejor calidad en el sector agroalimentario.

El proceso de fertilización consiste en la aplicación de nutrientes directamente en el suelo o en el agua durante el riego por goteo. Esto lo requieren las plantas según el tipo de cultivo y la fase de dicha plantación.

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Existen 3 elementos que son considerados necesarios en el proceso de siembra para un desarrollo óptimo de la planta. Estos son: nitrógeno, potasio y fósforo.

Cada planta requiere para completar su ciclo de vida, algunos macro elementos como calcio, magnesio y azufre, así como micronutrientes en baja concentración, como manganeso, hierro, cobre, zinc, entre otros.

Tipos de fertilizantes

Existen 3 tipos de fertilizantes: orgánicos, químicos y naturales.

Los fertilizantes orgánicos son de origen animal o vegetal, son solubles y su impacto sobre el suelo es gradual. Algunos de estos son: desechos de plantas, cenizas de madera y estiércol de animales.

Los fertilizantes químicos son aquellos cuya composición es soluble, además presentan un grado de pureza y salinidad que le otorga su característica ácida o alcalino (al disolverse).

Finalmente, los fertilizantes naturales son aquellos que se generan con elementos del uso cotidiano, tales como: cáscaras de plátano, huevo, café, bolsas de té y algunos granos.

Rendimiento óptimo del cultivo

En términos generales, se puede decir que mientras mayor sea la cantidad de nutrientes que posea el suelo, mayor será la absorción que tendrá el cultivo de los mismos.

Como toda regla tiene su excepción, la fertilización no es la única variable que garantiza un rendimiento óptimo de nuestras cosechas. Pues la temperatura, el nivel de humedad y las condiciones de salubridad de las mismas, influirán en el resultado final.

Es importante aclarar que la cantidad de abono y fertilizantes en sí mismos, no es garantía de un buen cultivo.

Dependiendo del tipo de plantación, las condiciones naturales del suelo, el clima, tipo de riego, enfermedades de la planta y la aplicación de fertilizantes en la medida adecuada, se maximiza el rendimiento del cultivo.

Fases y frecuencia de la aplicación de fertilizantes agrícolas

Las plantaciones presentan fases de crecimiento en su ciclo de vida natural y en cada fase requieren una cantidad de nutrientes orgánicos e inorgánicos, para así potenciar su crecimiento y maximizar el rendimiento y calidad del producto final.

La aplicación adecuada de la dosis recomendada de fertilizantes orgánicos para cualquier cultivo, representa una mayor eficiencia en el uso de los recursos y protección medio ambiental.

Una mala aplicación de fertilizantes puede ocasionar grandes daños, como erosión del suelo, contaminación del agua y salinización.

La dosis puede determinarse mediante la elaboración de un balance nutricional, estudiando a profundidad el historial del suelo, entre otras variables.

Algunas recomendaciones técnicas sobre la fertilización agrícola

En la siguiente sección, presentaremos una serie de recomendaciones técnicas con respecto a los fertilizantes agrícolas, durante el ciclo de vida del cultivo:

  • En la fase inicial del cultivo, es necesario aplicar fertilizantes con altos contenidos de fósforo y nitrógeno.
  • En su fase final, en cambio, los fertilizantes que se recomienda aplicar son aquellos con un alto contenido de potasio.
  • Se deben determinar las condiciones del suelo y su capacidad de cubrir las necesidades del cultivo. De esta manera, se puede complementar aplicando la dosis de fertilizantes que se requiere, para así consolidar el producto final deseado.
  • El éxito y la maximización del beneficio en el proceso de fertilización, dependerá del sistema de riego implementado y la forma en que se apliquen dichos fertilizantes.

Los fertilizantes orgánicos juegan un papel importante en la producción agroalimentaria y dado que el suelo posee recursos o nutrientes limitados, deben ser potenciados con la aplicación de fertilizantes de manera racional, eficiente y con consciencia ambientalista.

El uso de fertilizantes de tipo orgánico, aporta nutrientes esenciales que mejoran las propiedades físico y químicas del suelo.

Y aquellos considerados como fertilizantes inorgánicos, aportan los nutrientes que la planta requiere para su absorción radicular.

En resumen, el uso de fertilizantes permite garantizar la producción de alimentos de primera calidad y un rendimiento máximo por hectárea sembrada.

Bernardo Muñoz

Bernardo Muñoz

Responsable de Marketing y comunicación en CBH, apasionado del marketing digital y pequeño agricultor. Aprendiendo y compartiendo cada día

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