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El creciente potencial de los huesos de aceituna

Publicado el 22 de febrero de 2017.

El creciente potencial de los huesos de aceituna

Del olivar se aprovecha todo, hasta sus hojas. De las aceitunas parece que también, pues ya hay estudios que apuntan a que los huesos de aceitunas tienen varios beneficios para ámbitos tan dispares como la energía o la alimentación.

Los huesos de aceituna limpian

Un estudio de la Universidad de Granada halló un doble uso de los huesos de aceituna. Por un lado, pueden usarse como biosorbente, es decir, tienen una capacidad de limpieza natural: los huesos de aceituna sirven por tanto para limpiar aguas contaminadas absorbiendo además materiales pesados, como el plomo. ¿Lo mejor? Su uso se amplía hasta los nueve ciclos.

Los huesos de aceituna son biocombustibles

Este mismo estudio comprobó además que mediante un determinado proceso los huesos de aceituna también funcionan como biocombustible, especialmente en calderas de biomasa. La investigación requiere de aún más desarrollo para confirmar aplicaciones concretas, pero la utilización de energía de biomasa ya ha inspirado nuevos proyectos. Es el caso de las biomasolineras, que causaron sensación durante la feria internacional de AgroExpo y que consiste en, como su propio nombre indica, una especie de gasolineras de tipo autoservicio pero que dispensa biomasa, pelets, astillas y por supuesto, huesos de aceituna.

Los huesos de aceituna también alimentan

Un grupo de investigadoras de la Universidad de Alcalá de Henares estudian cómo adaptar las propiedades de los huesos de aceituna a una nueva línea de alimentos. Los huesos de aceituna poseen unas sustancias llamadas péptidos bioactivos, con cualidades antioxidantes y que previenen la hipertensión y el colesterol. Es cierto que los péptidos bioactivos están presentes en los huesos de otras frutas, pero se trata de aprovechar la cantidad de huesos de aceituna que se desechan cada día cuando éstas se adaptan para el consumo.

La profesora de Química Analítica y directora de la investigación, María Concepción García, señala que además estos nuevos subproductos alimentarios serían bastante económicos: “Hay que tener en cuenta que, hasta la fecha, los ingredientes funcionales eran limitados -en su mayoría procedentes de péptidos de la leche y para alimentos lácteos-, lo que hacía que el precio de estos productos no estuviera al alcance de todos”.

Con el cambio climático echándose encima y una alimentación con productos a la que cada vez se le encuentran más daños que beneficios, queda mirar a nuestra propia tierra aprovechar lo mejor de ella. Y éstas son las pruebas.

Y tú… ¿Has pensado en alguna de estas aplicaciones para tu empresa? ¿Vas a darle un giro a tus plantaciones de olivar para prepararlas a alguno de estos nuevos usos?

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